Muchos negocios descartan la televisión porque dan por hecho que se necesitan millones para salir al aire. La realidad es menos dramática: hoy un anuncio de TV en México puede ir desde unos pocos miles de pesos hasta cifras muy altas, según el canal, el horario y el formato. De hecho, hay reportes que hablan de rangos que van aproximadamente de 5,000 a 500,000 pesos por spot, dependiendo de estas variables clave, según Recubrimientos Prometal. Entender qué hay detrás de esos precios ayuda a saber si la TV es realmente una opción para tu marca… o si conviene mejor combinarla con otros medios.
¿De cuánto estamos hablando realmente?
Cuando alguien pregunta “¿cuánto cuesta un anuncio de TV en México?”, en realidad está preguntando varias cosas a la vez: cuánto cuesta salir en un canal nacional, cuánto en un canal local, cuánto en horario estelar y cuánto en un bloque poco visto. Todas esas respuestas son distintas, y por eso los rangos pueden sonar tan extremos. No es lo mismo aparecer unos segundos en un canal regional que salir justo antes de un partido muy esperado o de la final de un reality famoso.

Lo que suele sorprender es que la televisión ya no es un territorio exclusivo de las marcas gigantes. Existen paquetes para anunciantes pequeños, espacios en canales con audiencias específicas y opciones para pautar en eventos locales o en programación con tarifas más accesibles. El precio final se construye pieza por pieza: el canal que eliges, el horario, la duración del spot, la frecuencia con la que aparecerás y la temporada del año.
Por eso, más que quedarse con la idea de que “la TV es carísima”, conviene pensar en tramos: hay espacios relativamente accesibles para probar, espacios medianos para campañas regionales y espacios premium para construir alcance masivo. La clave está en elegir el nivel que tenga sentido para el tamaño de tu negocio y para el objetivo de la campaña, sin tratar de competir en visibilidad con marcas que invierten cantidades enormes solo por orgullo.
Además, es importante considerar que la televisión en México tiene un alcance impresionante, especialmente en un país donde muchas personas aún prefieren ver sus programas favoritos en la pantalla grande. Las audiencias se agrupan por intereses, lo que permite a las marcas segmentar sus anuncios de manera más efectiva. Por ejemplo, si una empresa se dedica a la venta de productos para el hogar, puede optar por pautar en programas de estilo de vida o en canales que se centran en la decoración y el bricolaje, asegurando así que su mensaje llegue a un público que realmente está interesado en lo que ofrece.
Asimismo, la evolución de la tecnología ha permitido que los anunciantes tengan acceso a herramientas de análisis que les ayudan a medir el impacto de sus campañas. Esto significa que no solo puedes saber cuánto costó tu anuncio, sino también cuántas personas lo vieron, cómo reaccionaron y si realmente se tradujo en ventas. Esta información es invaluable para ajustar estrategias futuras y optimizar el retorno de inversión, haciendo que incluso los anunciantes más pequeños puedan competir en un entorno donde cada peso cuenta.
Factores que influyen en el precio de tu anuncio
El costo de un anuncio de TV no es una tarifa fija, sino el resultado de varios factores que la televisora y las agencias toman en cuenta. El primero es el canal: una señal nacional con gran cobertura cobra distinto que un canal local o temático, porque la audiencia potencial es mucho mayor. También influye si se trata de TV abierta o de paga, y el tipo de contenido con el que se asocia tu anuncio.
El segundo gran factor es el horario. Horario estelar implica mayor audiencia y, por lo mismo, precios más altos. Espacios matutinos o de madrugada suelen ser más baratos, aunque también con menor impacto para ciertos productos. Después viene la duración del spot: no cuesta lo mismo un anuncio breve que uno elaborado y más largo. Muchas marcas prefieren formatos cortos con mayor frecuencia de aparición, en lugar de un anuncio largo que salga muy pocas veces.
A todo esto se suma la frecuencia y el tipo de paquete que se negocie. Un solo pase aislado casi nunca conviene; suelen funcionar mejor los planes que agrupan varios pases distribuidos en distintos días o programas. También puede cambiar el precio si tu anuncio aparece justo antes o después de cierto contenido, si se incluye presencia en segmentos patrocinados o si se arma una negociación que combine TV con otros medios del mismo grupo.
Panorama de la inversión publicitaria en México
La TV no vive en una burbuja; compite dentro de un mercado publicitario donde el dinero se reparte entre medios tradicionales y digitales. En México, se estima que la inversión publicitaria total alcanzó 140,306 millones de pesos en 2024, con un aumento del 4% respecto al año anterior, y que la publicidad digital ya representa el 58% del total, consolidándose como el eje del ecosistema mediático, de acuerdo con datos recogidos por Extradigital. Eso significa que la batalla por la atención del público se está librando cada vez más en pantallas conectadas, redes sociales y plataformas de video.
Aun con ese empuje digital, las proyecciones apuntan a que los ingresos publicitarios en México seguirán creciendo y podrían aumentar alrededor de 10,5% en 2025, hasta alcanzar unos 145,5 mil millones de pesos mexicanos, según estimaciones recogidas por Adlatina. Ese crecimiento beneficia a los medios digitales, pero también deja espacio para que la televisión se mantenga como un canal importante, sobre todo en campañas donde se busca construir marca, confianza y recordación masiva, y no solo clics o respuestas inmediatas.
¿Sigue valiendo la pena anunciarse en TV?
A nivel global, la televisión enfrenta presión por parte de plataformas digitales y redes sociales. Hay datos que muestran que la participación de la TV abierta y de paga en la inversión publicitaria mundial se redujo a un 12,4% en 2025, equivalente a USD 143.900 millones, según reporta Señal News. No quiere decir que la TV “esté muerta”, sino que dejó de ser el medio dominante y pasó a ser una pieza más dentro de una mezcla de canales.
Justo por eso, la pregunta ya no es si la televisión “gana” o “pierde” contra lo digital, sino qué rol puede jugar dentro de la estrategia de una marca concreta. Para productos de consumo masivo, categorías donde la confianza lo es todo o campañas de construcción de reputación, la TV sigue siendo un escaparate potente. La diferencia es que ahora suele funcionar mejor cuando se coordina con redes sociales, buscadores y video online: se genera impacto masivo en TV y luego se refuerza la conversación y el recordatorio en digital.
Cómo armar un presupuesto inteligente de TV
Antes de preguntar cuánto cuesta un anuncio de TV, conviene definir cuánto puede costar en tu caso. Eso arranca con una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué esperas obtener a cambio? Si el objetivo es generar branding y reconocimiento, el retorno se mide en indicadores de alcance, frecuencia y recordación. Si la meta es vender en el corto plazo, quizá necesites combinar la TV con tácticas de respuesta directa para poder rastrear mejor los resultados.
Con el objetivo claro, el siguiente paso es definir un rango de inversión que no ponga en riesgo la operación del negocio. La TV no debería absorber todo el presupuesto de marketing; lo sano suele ser que conviva con medios digitales y con esfuerzos propios como redes sociales, contenido y relaciones públicas. Una buena práctica es empezar con un tramo de inversión que permita hacer pruebas en ciertos horarios, medir respuesta y, si funciona, escalar de forma controlada. También vale la pena separar claramente el presupuesto de producción del anuncio y el presupuesto de pauta en TV, para no quedarse sin dinero para salir al aire después de gastar todo en un spot espectacular.
Errores comunes al comprar anuncios de TV
Uno de los errores más frecuentes es contratar TV por ego y no por estrategia. Salir en cierto programa o en cierto canal puede sonar impresionante, pero si tu audiencia no está ahí, el dinero se desperdicia. Otro fallo clásico es comprar un solo pase “para probar”, cuando la efectividad de la TV se construye a partir de la repetición; un anuncio aislado es fácil que pase desapercibido y deje la sensación de que la televisión “no funciona”.
También es común obsesionarse con producir el anuncio más elaborado posible y dejar de lado el mensaje. Un spot sencillo, bien enfocado en el beneficio para el cliente y con un llamado a la acción claro, suele ser mucho más efectivo que una pieza muy vistosa pero confusa. Finalmente, muchas marcas se olvidan de medir: aunque la TV no siempre permite un rastreo perfecto, sí se pueden observar picos de tráfico en el sitio web, aumentos en búsquedas de marca o cambios en visitas a sucursales cuando se activa una campaña, y usar esa información para ajustar horarios y creatividad.
Conclusión: cuándo sí conviene invertir en TV
La televisión en México se mueve en un entorno donde la publicidad digital ya se lleva buena parte del pastel y representa alrededor del 58% de la inversión total, de acuerdo con cifras difundidas por Extradigital. Eso no elimina el valor de la TV, pero sí obliga a verla como una pieza estratégica más, no como la única opción posible. Para muchas marcas, la mejor jugada es usar la televisión para generar presencia masiva y respaldo de marca, mientras que los canales digitales se encargan de captar leads, ventas y conversaciones más personalizadas.
En resumen, la respuesta a “¿cuánto cuesta un anuncio de TV en México?” es: depende de lo que busques lograr, de dónde esté tu audiencia y de cómo combines los distintos medios. Un presupuesto bien pensado, alineado a objetivos claros y acompañado de una creatividad enfocada en tu cliente puede hacer que la televisión deje de verse como un lujo lejano y se convierta en una inversión calculada dentro de tu estrategia de marketing.
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